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Escasez de suministro a largo plazo: parte 2

Luminovo Team3 min de lectura

En nuestro primer artículo sobre la escasez de suministro a largo plazo describimos una situación que sigue plenamente vigente. Tanto representantes de la industria como de la política pronosticaron que los cuellos de botella de suministro se prolongarían mucho más allá de 2021, y la Comisión Europea ya trabajaba en la Ley Europea de Chips (EU Chips Act), que ahora está siendo revisada por el Parlamento.

Hoy el mundo sigue luchando contra la COVID, sobre todo China, donde la «política de COVID cero» obliga a grandes ciudades como Shanghái a paralizar de nuevo la actividad y, además, la guerra en curso en Ucrania está pasando factura a la escasez global de semiconductores. ¿Cómo? Lo vemos a continuación.

Chips: un negocio político

La fabricación de chips es un negocio global, polarizado entre Occidente y Oriente. La batalla entre EE. UU. y China por la supremacía en chips ha estado en boca de todos en los últimos años, agravada especialmente por la pandemia y el aumento de la demanda de electrónica de consumo. Para simplificar: lo que le falta a EE. UU. lo tiene China, y viceversa; piense en la producción de materias primas, dominada por China, y en la producción de materiales para fábricas de chips, dominada por EE. UU. (Fuente: ICAS)

Ahora que la guerra entre Rusia y Ucrania también ha entrado en la ecuación, la cadena de suministro global sufre una nueva perturbación: EE. UU. ha dejado de vender semiconductores a Rusia, que probablemente recurrirá a China para comprarlos. Complica aún más las cosas que algunos materiales fundamentales para la fabricación de chips proceden en realidad de Rusia y Ucrania.

Qué escasea

Está claro que la imposibilidad de conseguir ciertos suministros o, en el mejor de los casos, el retraso para obtenerlos se debe tanto a las tensiones geopolíticas mencionadas como a las restricciones por la COVID que siguen vigentes en China: en concreto, han cesado las exportaciones de neón ucraniano y los principales puertos de contenedores chinos están congestionados por los confinamientos. A continuación resumimos los materiales más críticos para la fabricación de chips que actualmente escasean.

C4F6, neón y paladio rusos y ucranianos

El C4F6 (hexafluorobutadieno) es un producto químico que se utiliza en procesos avanzados de litografía para la producción de chips. Procede de Rusia y varios proveedores estadounidenses lo compran y lo purifican; consumen en torno a 8.000 millones de kilogramos de C4F6 al año. (Fuente: Techcet)

El neón es uno de los gases nobles y un ingrediente clave en la fabricación de chips: no está presente en el propio chip, pero es necesario para generar la luz ultravioleta profunda (DUV) que se emplea en los láseres que graban los patrones de los semiconductores. La producción de neón está estrechamente ligada a las plantas de separación de aire, donde se destila, pero estas plantas son muy costosas de construir y operar, salvo que se apliquen economías de escala. Precisamente por eso Ucrania es el mayor productor mundial de neón y cubre la mitad del suministro mundial, ya que aprovecha las grandes plantas de separación de aire asociadas a la siderurgia rusa. (Fuente: R&D World)

El paladio es un metal que también procede de Rusia, que abastece aproximadamente el 33 % de la demanda mundial, y se utiliza en sensores y memorias emergentes (MRAM), aunque su principal aplicación son los catalizadores de los automóviles. (Fuente: Techcet)

Silicio chino… y más

China es el principal país de origen de muchos de los minerales críticos necesarios en la fabricación de semiconductores, entre ellos las tierras raras (REE), el galio, el germanio, el arsénico y el cobre. Representa el 79 % del silicio en bruto mundial y el 70 % de la producción mundial de silicio. El polisilicio, una forma de silicio de alta pureza, es necesario para fabricar el lingote de silicio que se corta en obleas. (Fuente: BENS)

China también produce neón, pero no le es posible sustituir sin más la producción ucraniana y rusa para resolver la crisis causada por la guerra. También es una cuestión de costes: en febrero de 2022, el precio del gas neón en China se había cuadruplicado desde octubre de 2021. (Fuente: Reuters)

Cómo se las arregla el sector

Aunque los mayores fabricantes de chips, como Intel, Samsung y TSMC, no se verán afectados directamente gracias a sus considerables existencias, los fabricantes más pequeños no pueden decir lo mismo de sus suministros y, por tanto, están más amenazados por la situación.

Una solución muy comentada ante las interrupciones cada vez más frecuentes de la cadena de suministro es una reacción casi natural: «si el comercio global falla, más vale que seamos autosuficientes». Es lo que se conoce como regionalización, aunque es más fácil decirlo que hacerlo. Tanto EE. UU. como China están mejorando su capacidad de producción nacional con inversiones de miles de millones en sus respectivas industrias de semiconductores, y Europa hace lo mismo, pero todos sabemos que el fin de la globalización no ocurrirá de la noche a la mañana e implicará cambios importantes en la cadena de suministro tal como la conocemos. 

La tecnología seguirá salvándole

En nuestro artículo de 2021 subrayamos la importancia de que las empresas den prioridad a la flexibilidad y la resiliencia de sus propios procesos para poder afrontar lo inesperado. Seguimos manteniéndolo y no somos los únicos: por ejemplo, los expertos en cadena de suministro de Jabil afirman que, al redefinir las necesidades de la cadena de suministro, «la capacidad de responder con rapidez a las interrupciones del negocio y del suministro, así como la consiguiente reducción de riesgos» es un factor clave que hay que tener en cuenta.

En Luminovo podemos ayudarle a poner en práctica este consejo con nuestra Software Suite de nueva generación, diseñada especialmente para repensar la cadena de valor de la electrónica.

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